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Sermones

Queremos compartir la palabra de Dios con usted, siéntase libre de copiar o reproducir estos mensajes con la intención de discutir, estudiar y propagar las enseñanzas presentadas en la Biblia.


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Reconcilindonos


Romanos 5:10-11 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho ms, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no slo esto, sino que tambin nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliacin.

Que maravillosa reconciliacin tenemos a travs de nuestro Seor Jesucristo, lo que nos da esperanza eterna y que tan poco cuidamos por cierto.

Estamos consientes que nuestra condicin humana nos permite estar fallando una y otra vez, y que pueden llegar a ser un obstculo para nuestra buena relacin con Dios y definitivamente un obstculo para disfrutar de sus bendiciones.

Nuestra actitud inmediata cuando le hemos fallado a Dios es o debera ser buscar una reconciliacin con l para obtener su perdn y restauracin a nuestro espritu.

Creo que la mayora hemos probado que el pedir perdn NO siempre resulta la cosa ms fcil de hacer, tener que reconocer que me he equivocado ya es un paso, PEROOOOOO ofrecer una disculpa esperando por supuesto que sea aceptada, ups!, la mayora de las veces son las palabras mas difciles de pronunciar.

Este es un lado, pero del otro lado, quien est recibiendo esas palabras tan liberadoras, aquel que TIENE que perdonar tambin requiere de valor y humildad al aceptar la disculpa.

Tener que hacer a un lado el dolor, tal vez la humillacin, la indignacin y todo aquello que nos trae una ofensa, resulta en un paso difcil y que debemos de entender.

Habr quien se exprese Ya le ped disculpas y no veo mucho cambio!!!!

Esprese tantito!! No solamente se trataba de que usted se decidiera a aceptar que haba ofendido o lastimado a la persona para que todo regresara a la normalidad, tambin la otra parte necesita su tiempo.

Y no voy a hablarles del Perdn, sino a los que nos lleva esto, a una Reconciliacin.

La reconciliacin es algo que complementa al 100% el perdn, y definitivamente no aplica el <te perdono pero no lo olvido>, es el comenzar una relacin nueva, dejando las cosas que lastimaron atrs, tratando de edificar desde cero, como si nunca hubiera pasado absolutamente nada.

Recordemos un poco la historia del Hijo prodigo registrada en Lucas 15:20 Y levantndose, vino a su padre. Y cuando an estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corri, y se ech sobre su cuello, y le bes. Lucas 15:21-24 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se haba perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Encontramos algo muy interesante aqu, primero el RECONOCIMIENTO del joven y despus la decisin de reconciliarse con su familia a travs del perdn.

Tambin encontramos que no hay palabra alguna de reproche por parte del pap, el hijo le dice Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Sin embargo la contestacin del padre a esto es: v.23 hagamos fiesta; v.24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido.

Del mismo modo pasa con nosotros. Hay momentos en que guiados por nuestros deseos, costumbres o por alguna otra influencia; decidimos hacer cosas que nos apartan de nuestro Padre celestial y nos impiden mantener una relacin cercana con l y nos llevan muchas veces a lo que le sucedi a este joven.

Y le digo una cosa no se quede entre los cerdos, no se quede con carencias conformndose con algarrobas., arrepintase y pida perdn, es tiempo de reconciliacin.

Tenemos un padre celestial que no har preguntas ni reproches y si estar esperndonos con los brazos abiertos para recibirnos.

Reconciliarnos con nuestro prjimo es verdaderamente importante.

No es el mero pronunciamiento de palabras y sentir que ya cumplimos, es algo que verdaderamente debemos de vivir con nuestra actitud, con nuestra manera de relacionarnos con los dems.

Demostrando que somos verdaderos hijos de Dios, alguien que ha credo en el Padre celestial y alguien en quien se puede confiar.

Leamos Romanos 5:10-11 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho ms, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no slo esto, sino que tambin nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliacin.

Si Cristo ya dio el primer paso y el ms importante por cierto, y nos reconcilio con el Cielo, con Dios, porque entonces nosotros intentamos hacer las cosas diferentes, tratando a nuestro prjimo, a aquel que nos lastimo, humillo o nos hizo sentir mal con tanta indiferencia, ignorando muchas veces el que ya se pidi perdn y ms an que nosotros otorgamos ese perdn, pero no estamos haciendo nada para comenzar una reconciliacin. 2 Coritnios5:17-18 De modo que si alguno est en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqu todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcili consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliacin.

Tenemos un ministerio que no podemos evadir, la RECONCILIACION y ha!! como nos cuesta trabajo por en practicar.

Y seguimos leyendo 2 Corintios 5:19-21 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomndoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encarg a nosotros la palabra de la reconciliacin. As que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoci pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fusemos hechos justicia de Dios en l.

Una vez ms leemos , nos encarg a nosotros la palabra de la reconciliacin.

Si usted ya se ha reconciliado con Dios entonces le dice que usted y yo tenemos la capacidad de hacerlo con su hermano, hermana, con su prjimo. No se tarde para hacerlo.

Y terminamos con esto:

Colosenses 4:5-6 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepis cmo debis responder a cada uno.

Cuando comience a edificar una reconciliacin, hgalo con palabras sazonada, amable amorosa en Cristo Jess para que de esa forma haya un muy buen resultado.



Amen.


Rosamara Segura
Pastor

Fecha del servicio:

10/13/2013




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